• Albermy

    *A veces el alma se cansa sin decir una palabra.*

    Y sin que nadie lo note, sigues caminando con grietas invisibles y silencios profundos.

    *Pero Dios sí ve.*

    *Él escucha incluso lo que no dices.*

    *Él comprende tu cansancio y recoge cada lágrima que no dejaste caer.*

    Hoy, no necesitas tener fuerzas. Solo necesitas abrir tu corazón.

    Dios no te pide que seas fuerte, solo que no sueltes Su mano.

    Y si te cuesta orar, solo repite en silencio:

    “Aquí estoy, Señor. No me sueltes.”

    Eso basta.

    Él hará lo demás.

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